La plataforma digital de Medición, Reporte y Verificación (dMRV), impulsada por Quellia y AENOR en alianza con IBM, busca facilitar flujos de trabajo más estructurados, auditables e interoperables a lo largo del ciclo de vida de los proyectos de carbono.
Susana Pelegrín
Category manager de Sostenibilidad Ambiental
AENOR
Manuel Pereira
CEO
Quellia
Los mercados voluntarios y regulados de carbono han crecido más rápido que su propia infraestructura de control. Durante años, la medición, el reporte y la verificación (MRV) de los proyectos de carbono se han apoyado en procesos manuales: visitas de campo, hojas de cálculo, informes en papel y plazos de validación que se alargaban meses. Ese desfase entre la ambición climática y la capacidad real de verificarla es el problema que dio origen a Veridis dMRV.
Quellia, compañía tecnológica portuguesa especializada en infraestructura digital para mercados de carbono, identificó que la tecnología por sí sola no bastaba para resolver ese desfase.
Un sistema de cálculo, por preciso que sea, solo genera confianza si va acompañado de una certificación independiente que lo respalde ante inversores, reguladores y compradores de créditos de carbono.
De ahí nació la colaboración con AENOR: dos entidades con capacidades complementarias que decidieron unir tecnología y evaluación de la conformidad bajo un mismo propósito, dar credibilidad al dato de carbono desde su origen hasta su verificación final.
El momento no podía ser más oportuno. La exigencia regulatoria crece en paralelo al propio mercado y cada vez son más los compradores de créditos de carbono, inversores y Administraciones públicas que piden algo más que un informe, piden trazabilidad demostrable y un tercero independiente que la avale. Ese fue el punto de partida real de Veridis dMRV: convertir una necesidad de mercado en una plataforma operativa.
El papel de cada entidad
En esta iniciativa, cada organización aporta una pieza distinta y necesaria. Quellia desarrolla y opera la tecnología: el cálculo de reducciones y remociones de emisiones, la trazabilidad del dato a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto y la interfaz que conecta a los desarrolladores de proyectos con los organismos de validación y verificación (VVB).
AENOR aporta lo que ninguna plataforma tecnológica puede otorgarse a sí misma, la evaluación independiente de la conformidad, apoyada en normas que da a organizaciones, administraciones y mercados la garantía de que el proceso y el dato cumplen los requisitos exigidos.
A esta arquitectura se suma IBM, partner estratégico de Quellia, cuyo IBM Environmental Intelligence Suite, herramienta exclusiva para uso de Quellia, aporta el análisis geoespacial necesario para estimar la biomasa y la captura de carbono a partir de imágenes satelitales de alta resolución (HLS), datos LiDAR del sensor GEDI e inteligencia artificial. Esta capacidad de análisis se encuentra en proceso de validación, un paso en el que AENOR desempeña también un papel relevante como entidad certificadora.
Cómo funciona la plataforma
La plataforma Veridis dMRV automatiza el proceso completo de medición, reporte y verificación de un proyecto de carbono. A partir de los datos satelitales y del modelo de inteligencia artificial, la plataforma realiza una estimación anual de biomasa sobre la totalidad del territorio del proyecto, sin recurrir a muestreos ni extrapolaciones, y ofrece además monitorización puntual en intervalos más cortos cuando el proyecto lo requiere.
La plataforma da soporte a las metodologías VM0047 y VM 0048 de Verra. Cuenta también con una integración técnica y operativa con el Project Hub de Verra a través de API en tiempo real, lo que permite agilizar el intercambio de información entre el desarrollador del proyecto y el estándar internacional.
El sistema incorpora validación previa a la presentación del proyecto, control de calidad automatizado y un flujo de trabajo pensado para facilitar la interacción con los VVB en cada etapa del proceso.
Cada dato queda además registrado con su origen y su fecha, de modo que el proyecto conserva un histórico auditable de principio a fin. Esa trazabilidad continua, y no solo el resultado final, es lo que distingue a un sistema dMRV de los métodos de verificación tradicionales.
El valor para las organizaciones
Para los desarrolladores de proyectos y consultoras que gestionan carteras de carbono, el beneficio se traduce en tiempo y en confianza. Son esperados ahorros substanciales de horas de trabajo por proyecto y una reducción aproximada del 25 % en los plazos de gestión.
Estas cifras proceden de la automatización de tareas que antes exigían trabajo manual intensivo, como el cálculo de reducciones de emisiones (ERR), la validación previa a la presentación o el control de calidad del dato.
Más allá del ahorro operativo, el valor de fondo es otro, la posibilidad de que cualquier organización, Administración pública o inversor pueda confiar en un dato de carbono porque conoce su origen, su método de cálculo y su respaldo de certificación.
En un contexto regulatorio en plena evolución, marcado por el artículo 6 del Acuerdo de París, el nuevo reglamento europeo de certificación de absorciones de carbono (CRCF, 2024/3012) y la transición de los sistemas MRV tradicionales hacia modelos digitales (dMRV), esa confianza deja de ser un valor añadido para convertirse en un requisito de acceso al mercado.
Próximos pasos
La plataforma Veridis dMRV se encuentra ya en despliegue en mercados de Portugal, España, África y Latinoamérica, con proyectos piloto activos que sirven para seguir ajustando el sistema a la realidad operativa de cada territorio.
La colaboración entre Quellia y AENOR seguirá creciendo en esa dirección, con el compromiso compartido de que la digitalización de los mercados de carbono se construya sobre una base sólida, la de un dato verificable desde el primer momento.
A medio plazo, el objetivo es extender este mismo enfoque más allá del proyecto individual, hacia registros nacionales de carbono alineados con el artículo 6.2 del Acuerdo de París, de manera que gobiernos y territorios cuenten con la misma garantía de trazabilidad y certificación independiente que hoy reciben los desarrolladores de proyectos.
Opinión
Confianza y transparencia, la base de la digitalización de los mercados de carbono
David de Pastors
Director general
AENOR Confía
Los mercados de carbono solo cumplen su función si el dato en el que se apoyan es fiable. Durante años, esa fiabilidad ha dependido de procesos de verificación lentos y en gran parte manuales, un modelo que no está a la altura de la velocidad ni de la escala que exige hoy la acción climática.
Herramientas como las plataformas digitales de Medición, Reporte y Verificación (dMRV) cambian ese punto de partida. Al automatizar la captura y el cálculo del dato desde su origen, permiten construir un histórico trazable y auditable de cada proyecto, reduciendo el margen de error y el tiempo necesario para validarlo. Pero la tecnología, por sí sola, no genera confianza automáticamente, la genera cuando va acompañada de una evaluación independiente que verifique que el proceso y el resultado cumplen los requisitos exigidos.
Ese es precisamente el papel que AENOR desempeña en iniciativas como esta: aportar la garantía de un tercero independiente que respalde el dato ante inversores, reguladores y compradores de créditos de carbono. En un mercado que necesita crecer con reglas claras, la certificación deja de ser un trámite final y se convierte en un elemento estructural del propio sistema.
La digitalización de los mercados de carbono no consiste solo en incorporar tecnología, consiste en construir infraestructura de confianza. Cuanto antes lo entendamos así, antes lograremos que estos mercados cumplan la función para la que existen, canalizar inversión real hacia la reducción efectiva de emisiones.